Qué país y qué paisanos: todos los que somos y todos los que deseamos (aún a pesar de todo y de todos. Sobre todo de algunos a los que llamar todos es darles una entidad social y política que ni merecen ni merecerán)
Se podía hablar mucho de paisaje. De hecho el pensamiento editorial trata de esbozar, de enunciar, sin menosprecio o menoscabo de alguna de las posibles artes o disciplinas que lo pudieran constituir, paisaje. Constituir paisaje hasta hacerlo desaparecer a ojos, gusto, tacto, olfato, etc.... mediante.
Pero es paisaje de nuestros días es desconsiderado, desleal, necio e inepto: y en él asentamos nuestro potencial. Nosotros todos, casi todos, muchos al menos (más de los necesarios) dejamos caer nuestro voto dentro de la urna, de la trampa y de la treta. Nuestra democracia ya es vieja porque este no es país para jóvenes, y a este paso tampoco para viejos: ellos también habrán de partir a tierra mejores; tierras cargadas de holocausto o de incienso; de restos de acciones inacabadas o de promesas incumplidas... de mieles o de hieles; de gaviotas o rosas...
Pero mientras tanto aquí estamos, atónitos. Con los ojos y la boca abiertas como platos ante un espectáculo que se muestra desconsiderado con todo aquello que algún día creímos posible y justo. Una tierra que han vuelto ingrata, injusta y humillante y a la que obligan a mostrar desprecio hacia aquellos que, todavía torpes, tratan de salvar los restos del naufragio al que políticos ineptos, incompetentes y corruptos han avocado nuestro barco ebrio de ilusiones. Sobrios robinsones somos.
Los titanes, Prometeo con ellos, deberían volver a mostrarnos trucos y ardides... a traer el fuego purificador que limpie la casa y la vuelva caliente y seca; el fuego que todo lo transforma, de una u otra manera. Da lo mismo, lo sabremos utilizar.
Celebrar la victoria con él será de plipar y toda una lacaniana gozada, también un gusto. No perdamos el paladar para poder saborear la victoria, la ardiente victoria que marcará nuestras entrañas para el resto de nuestros días de júbilo.